El Gobierno no cuenta con el respaldo suficiente en el Congreso para avanzar con la eliminación de las PASO, según publicó Página/12 el 8 de julio de 2026, lo que pone en evidencia la fragilidad política de la iniciativa y su impacto inmediato sobre el calendario y las estrategias electorales. La propuesta oficial y la promesa de incorporar listas colectoras como compensación no lograron sumar los apoyos necesarios entre los aliados, y sectores del peronismo buscan frenar los cambios para evitar desdoblamientos electorales.

Las PASO (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) son la principal herramienta de selección de candidaturas a nivel nacional y provincial en Argentina desde su creación, y cualquier intento de eliminarlas reformula la competencia interna de los partidos, la visibilidad de dirigentes emergentes y la construcción de alianzas. En ese sentido, la iniciativa oficial no sólo toca una pieza del régimen electoral, sino que condiciona acuerdos internos dentro del Frente y entre aliados parlamentarios.

Según la crónica de Página/12, la negociación legislativa mostró señales de desgaste: la promesa de listas colectoras —una fórmula pensada para ofrecer alternativas a las fuerzas que temen perder espacios si se suprimen las primarias— no alcanzó para seducir a los bloques próximos al oficialismo. Además, hubo resistencia desde distintos sectores peronistas que temen que la reforma derive en desdoblamientos de elecciones provinciales o en una mayor volatilidad interna.

Tensiones en la bancada oficialista y dudas sobre el respaldo

El Gobierno no tiene el apoyo suficiente en el Congreso para eliminar las PASO – Página|12

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En despacho del diario, se destaca que la Casa Rosada no vivía un clima triunfalista frente a este proyecto porque varios diputados aliados no estaban convencidos de acompañar la reforma. > "La promesa de las listas colectoras no convence a los bloques amigos" — Página/12. Esa frase sintetiza el problema político: una oferta técnica no logra torcer el cálculo político de representantes que miden su supervivencia electoral y el costo de alterar reglas que hoy les resultan previsibles.

Esa incertidumbre interna condiciona la estrategia del Ejecutivo: sin una bancada cohesiva, cualquier discusión en comisiones y en el recinto puede derivar en concesiones que diluyan el alcance de la reforma o, directamente, en el fracaso del trámite. Fuentes citadas por Página/12 señalan que existen fricciones sobre la oportunidad política y el riesgo de abrir un conflicto con gobernadores y dirigentes provinciales que prefieren mantener el esquema actual.

Listas colectoras: propuesta técnica con límites políticos

La alternativa de incorporar listas colectoras se ofreció como un paliativo para aquellos que temen que eliminar las PASO beneficie a sectores ajenos a su estructura partidaria. No obstante, la moción encontró objeciones en términos estratégicos: para muchos diputados y referentes del peronismo la promesa no resuelve la preocupación principal, que es el potencial desdoblamiento de elecciones y la pérdida de control territorial en la previa de una contienda nacional.

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Página/12 da cuenta de que, más allá del lenguaje técnico, lo que pesa en la decisión de los legisladores son las consecuencias prácticas: cómo redistribuirá poder entre liderazgos, qué incentivos generará para alianzas pasajeras y qué señales envía al electorado sobre la estabilidad institucional. En ese marco, la lista colectora se percibe como una concesión insuficiente para quienes exigen garantías firmes sobre el calendario y la autonomía provincial.

La combinación de dudas en los bloques oficialistas y reticencia en sectores peronistas deja al proyecto en una situación delicada: aún con voluntad del Ejecutivo, la falta de votos y la complejidad de la negociación parlamentaria limitan la capacidad de avanzar sin pagar costos políticos relevantes.

En los próximos días se espera que la Casa Rosada intensifique el diálogo con los jefes de bloque y gobernadores para medir alternativas —modificaciones, acuerdos puntuales o el retiro temporal del proyecto—, aunque en la calidad del debate ya quedó planteada la fragilidad política del intento. Si las posiciones se mantienen, la eliminación de las PASO tendrá que esperar o reconvertirse en una propuesta menos ambiciosa que reúna mayor consenso.

Mientras tanto, la pulseada evidencia que cualquier reforma electoral de calado requiere no sólo argumentos técnicos, sino también un sostén legislativo capaz de absorber resistencias internas y negociaciones con las provincias. A partir de la información consignada por Página/12, la expectativa inmediata es que el oficialismo redibuje la estrategia para no quedar expuesto a una derrota pública en el Congreso.