El Senado se convirtió en el epicentro de una nueva pulseada dentro de la coalición oficialista: las bancadas de la UCR y del PRO exigieron este mes al Gobierno la salida del jefe de Gabinete Manuel Adorni y adelantaron que acompañarían una moción de censura si la Casa Rosada no toma una decisión. La disputa, que suma tensión a la mayoría parlamentaria que respalda a La Libertad Avanza, tiene fecha política clave: Adorni anunció que irá el 2 de julio a informar al Senado, en un contexto en el que la continuidad del funcionario ya condiciona la actividad legislativa.

Contexto: la disputa surgió luego de la presentación pública de la declaración jurada y del informe ante Diputados que, para sectores aliados, agravaron la situación política del ministro coordinador. Legisladores de peso dentro del oficialismo sostienen que la controversia paraliza el tratamiento de iniciativas con dictamen y frena la agenda parlamentaria que el Gobierno pretende impulsar en las próximas sesiones.

Presión parlamentaria y amenaza de censura

Los pedidos de renuncia y las advertencias de censura vienen de figuras centrales del propio espacio oficialista. El senador del PRO Martín Goerling Lara fue contundente al sentenciar que la situación “no da para más” y criticó el desempeño reciente del jefe de Gabinete. La UCR, por su parte, replicó la demanda: el radical Maximiliano Abad dijo con claridad que “Adorni se tiene que ir”, aunque la bancada todavía no definió una posición unificada bajo la conducción de Eduardo Vischi.

Los aliados del Gobierno redoblan la presión en el Senado y piden la salida de Manuel Adorni | TN

Foto: tn.com.ar

"La situación no da para más" —Martín Goerling Lara, senador del PRO (fuente: TN).

Estos pronunciamientos no son anecdóticos: tanto el PRO como la UCR aportan parte importante de la mayoría que permite al oficialismo sancionar proyectos en el Senado. Si esos aliados se mantienen en esa postura y deciden respaldar una moción de censura impulsada por la oposición, la estabilidad política del Ejecutivo podría verse comprometida y la gobernabilidad legislativa, en riesgo.

Gobernadores, contactos y condicionamientos

La estrategia oficialista para contener la fractura no se limitó al tablero del Senado. El ministro del Interior, Diego Santilli, y el subsecretario de la Presidencia, Eduardo “Lule” Menem, mantuvieron contactos informales con gobernadores aliados que ejercen influencia sobre distintos bloques provinciales en la cámara alta. Algunas provincias ya marcaron su posición: la senadora Flavia Royón condicionó la continuidad de Adorni al avance de la investigación judicial y dijo que, si la Justicia imputa o procesa, el funcionario debería dar un paso al costado.

La senadora cordobesa Alejandra Vigo fue aún más tajante en su pedido: reclamó que Adorni deje el cargo y sostuvo que el Gobierno no puede sostener lo que consideró una mentira pública. Estas señales muestran que la disputa atraviesa no sólo a los jefes de bloque, sino también a dirigentes territoriales que deciden la agenda legislativa en el recinto.

Fernando Fraquelli

Foto: tn.com.ar

Impacto en la agenda legislativa y próximos pasos

A corto plazo, la expectativa está puesta en la presentación de Adorni en el Senado el 2 de julio, cuando deberá brindar su informe de gestión. Ese acto será una prueba de fuego: servirá para medir si la bancada oficialista se mantiene cohesionada o si la presión de aliados termina por traducirse en una señal pública de rechazo. Mientras tanto, la oposición ya preparó el terreno para avanzar con mecanismos parlamentarios en caso de que la Casa Rosada no actúe.

La ciudadanía y los mercados observarán con atención cómo se resuelve la tensión: una moción de censura apoyada por sectores aliados alteraría la dinámica de la coalición y podría condicionar la capacidad del Ejecutivo para impulsar leyes clave. Si la justicia avanza con imputaciones, como señalaron algunos senadores, el escenario para Adorni se volvería aún más complejo.

Cierre: en los próximos días se definirá si la crisis encuentra una salida por la vía interna —con una decisión política de Milei o con concesiones dentro de la coalición— o si desemboca en un conflicto parlamentario con el Congreso como protagonista. La cita del 2 de julio será la primera foto concreta: de ahí saldrán señales sobre la viabilidad de la agenda oficial y sobre la capacidad del Gobierno para recomponer la alianza que sostiene su mayoría en el Senado.