La corrupción aparece como la principal inquietud para casi la mitad de los argentinos, según el informe Latam Pulse elaborado por AtlasIntel y Bloomberg en junio de 2026: el 47,9% de los consultados ubicó ese tema en primer lugar, por encima del desempleo, la impunidad y el debilitamiento institucional. El sondeo, que mide además percepciones sobre economía, empleo e imagen de líderes, confirma un clima público marcado por la desconfianza y el pesimismo, datos que repercuten directamente en la agenda política y la valoración del gobierno.
El relevamiento permite comparar tendencias: la preocupación por la corrupción creció desde 36% en octubre de 2024 hasta un pico del 55% en agosto de 2025 y se sitúa ahora en torno al 48%, con una leve baja respecto del 51% registrado en mayo. Los encuestados podían elegir hasta tres problemas principales, y detrás de la corrupción se ubican el desempleo (39,5%) y la impunidad y el sistema judicial (37,8%). Otros temas como el fortalecimiento de la democracia (30,3%) y la situación económica general (30,1%) completan los primeros puestos.
Corrupción en la agenda pública: cifras y evolución
El informe muestra que la corrupción escaló en la percepción ciudadana hasta convertirse en la principal preocupación en la serie registrada por Latam Pulse. La lista completa de problemas incluye además a los altos precios e inflación (20,8%), los impuestos y dificultades para los negocios (18,8%), la inseguridad (16,1%) y la educación (15,8%). En varios de esos rubros las variaciones a lo largo del tiempo ilustran cambios en la prioridad pública: por ejemplo, la inflación, que en mayo de 2024 concentraba 44% de las menciones, cayó al 21% en el último registro.
"la corrupción encabeza el ranking de principales problemas del país con el 47,9% de las menciones" — Latam Pulse (AtlasIntel y Bloomberg).

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Ese desplazamiento en la agenda no implica que otros problemas hayan desaparecido, sino que la opinión pública redistribuyó preocupaciones hacia cuestiones vinculadas a la integridad pública y al funcionamiento del sistema judicial, según el propio relevamiento.
Economía y mercado laboral: percepciones negativas dominantes
La valoración de la situación económica acompaña el cuadro: el 62% de los consultados considera la economía actual como mala, frente a un 27% que la califica como buena. A nivel familiar, el 54% la evalúa negativamente. El rubro más complejo es el mercado laboral, donde el 73% lo juzga en términos negativos; apenas un 13% lo considera bueno.
Las perspectivas para los próximos seis meses tampoco son alentadoras: el 49% espera que la economía empeore y otro 49% prevé un deterioro del mercado laboral, frente a solo 41% y 34% que anticipan mejoras respectivamente. Estas cifras refuerzan la sensación de fragilidad social y económica que atraviesa el país y que se refleja en el nivel de preocupación por la corrupción y por el funcionamiento de las instituciones.
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Imagen de líderes y evaluación del gobierno
El informe también mide la imagen de figuras públicas y del Ejecutivo. Entre los dirigentes, Patricia Bullrich lidera en imagen positiva con 45%, seguida de Myriam Bregman con 42% y del presidente Javier Milei con 40% de imagen favorable. Sin embargo, la desaprobación a la gestión presidencial alcanza el 58,2%, mientras que la aprobación se ubica en 39,7%.
La evaluación del gobierno es ampliamente negativa: 53,8% lo califica como malo o muy malo, frente a 33,5% que lo valora como bueno o excelente. En el gabinete, el ministro de Economía aparece como el más valorado (39% positivo), aunque también con mayoría de opiniones negativas sobre varios ministros. La serie histórica del informe muestra que las valoraciones adversas al gobierno aumentaron sostenidamente entre 2024 y 2026.
En el corto plazo, estos números configuran un escenario donde la preocupación por la corrupción puede convertirse en eje de debate público y electoral. Los datos de Latam Pulse ofrecen a partidos y líderes información para ajustar discursos y propuestas, mientras que para la ciudadanía definen prioridades que podrían condicionar la agenda legislativa y los reclamos por transparencia.
El próximo paso será seguir la evolución de estas percepciones en los meses previos a eventuales hitos políticos y ver si las preocupaciones expresadas por la población se traducen en medidas concretas del Gobierno o en respuestas desde el Congreso y la justicia. Por ahora, la encuesta deja claro que la corrupción y el deterioro institucional ocupan el centro del malestar social, en un contexto de fuerte pesimismo económico y alta insatisfacción con la gestión pública.



