En los próximos días se definirá si los dictámenes previstos se convierten en proyectos de rápido despacho al recinto y si la Cámara puede concretar sesiones entre el 23 y el 24 de junio. De prosperar el acuerdo con los holdouts, el Estado cerraría una de las últimas disputas por el default de 2001; si se aprueba el Súper RIGI, el Gobierno habilitaría un esquema de atracción de inversiones masivas con alto impacto fiscal. Todo ello marcará el ritmo político y económico inmediato, y condicionará la agenda legislativa durante el cierre de junio.