El inicio de una semana clave en el Congreso quedó atravesado por la investigación contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni: la pesquisa y las dudas sobre su declaración jurada motivaron llamados a dar explicaciones y condicionan la negociación entre oficialismo y oposición, mientras el Senado busca sesionar el jueves y Diputados proyecta una convocatoria para el 23 de junio que podría incluir una moción de censura. Importa porque la disputa pone en riesgo el tratamiento de pliegos judiciales y proyectos centrales para el Gobierno de Javier Milei.
El trasfondo político combina exigencias institucionales y cálculo parlamentario. Victoria Villarruel, como titular del Senado, convocó a la Labor Parlamentaria para el miércoles 17 con el objetivo de cerrar los detalles de la sesión y fijar una fecha para que Adorni concurra al recinto; en Diputados, sectores opositores más duros trabajan para reunir quórum y avanzar con una denuncia política por el aumento patrimonial del jefe de Gabinete. La pelea ya contagia a aliados del oficialismo —PRO y UCR— y dificulta la previsibilidad del calendario legislativo.
La convocatoria en el Senado y los pliegos que están en juego
El Senado tiene en agenda el tratamiento de los dictámenes para pliegos de jueces del fuero laboral, además de proyectos impulsados por La Libertad Avanza como la iniciativa sobre la inviolabilidad de la propiedad privada, que incluye cambios sobre la compra de tierras fiscales por extranjeros. La intención oficial es mantener la sesión prevista para el jueves y cerrar esos expedientes pese al clima de confrontación.
Villarruel apeló a la reunión de jefes de bloque para buscar consenso sobre la mecánica de la sesión y para acordar cuándo Adorni deberá presentarse ante las bancas. Hay posiciones diversas dentro del propio oficialismo: algunos aliados proponen postergar la comparecencia hasta la primera semana de julio, con el jueves 2 como fecha tentativa, mientras que la oposición y varios senadores del interbloque sostienen que la presentación debe ocurrir este mes.
La tensión por los pliegos suma un elemento práctico: la polémica puede distraer tiempo de debate y forzar cambios de agenda, lo que complica tratar temas que el Ejecutivo considera prioritarios. En este contexto, los acuerdos sobre el orden del día y la presencia de legisladores resultan decisivos para que la Cámara alta funcione con normalidad.
La ofensiva opositora en Diputados y la estrategia para la moción de censura
En Diputados, la iniciativa de moción de censura impulsada por Germán Martínez y respaldada por bloques de distintos signos busca forzar el tratamiento del expediente contra Adorni el 23 de junio. La oposición aspira a reunir los 129 diputados necesarios para abrir el recinto y luego enviar el tema a las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Peticiones, Poderes y Reglamento para que se inicie el procedimiento formal.

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La iniciativa reúne firmas de representantes de Unión por la Patria, Provincias Unidas, Coalición Cívica, Frente de Izquierda y monobloques. La estrategia es clara: usar la convocatoria masiva para presionar y obligar a un calendario de audiencias y debates que podrían derivar en la pérdida de apoyo político al jefe de Gabinete.
"graves inconsistencias patrimoniales", además de "ocultamientos, omisiones, contradicciones y rectificaciones" en las declaraciones presentadas por el funcionario, denunciaron Mayans, Di Tullio y Anabel Fernández Sagasti.
La denuncia pública y la búsqueda de una moción de censura amplifican la presión institucional y sostienen la demanda de mayor claridad sobre el patrimonio de Adorni y las rectificaciones registradas en la Oficina Anticorrupción y la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
Cómo afecta esto la agenda legislativa del oficialismo
La crisis llega en un momento en que el Gobierno intentaba empujar reformas estructurales, entre ellas la reforma electoral que propone eliminar las PASO, las discusiones sobre los proyectos de financiamiento estatal y otros puntos como medidas vinculadas a bonistas y al super-RIGI. La disputa por Adorni complica la posibilidad de alcanzar los consensos necesarios y obliga al oficialismo a dedicar recursos políticos a gestionar la crisis interna.
Si el clima no se descomprime, los bloques aliados podrían fragmentarse en votaciones clave o negociar cambios en los textos para asegurarse quórums. En rigor, la negociación ya no es sólo sobre contenidos legislativos: es también una pulseada por la estabilidad del gabinete y por la capacidad del Ejecutivo de sostener su esquema parlamentario.
En cierre, los próximos días serán definitorios: la reunión del miércoles en el Senado, la sesión del jueves para pliegos y la convocatoria del 23 de junio en Diputados marcarán la agenda inmediata. De confirmarse la moción de censura y si prosperan exigencias parlamentarias, el Ejecutivo deberá decidir si mantiene a Adorni en el cargo, lo que condicionará tanto la gobernabilidad como la posibilidad de avanzar con la batería de proyectos que el Gobierno prioriza en el Congreso.



